Aprendizaje Basado en Problemas

martes, marzo 24, 2015

La escuela ha muerto

Recordando los filósofos, nuestros padres

Un vistazo a la filosofía reciente, nos puede llevar a reflexionar sobre muertes anunciadas en los dos siglos anteriores: la muerte de Dios (Nietzsche) y la muerte del hombre (Foucault), no voy a entrar en filosofías, puesto que no soy filósofo, pero si intentaré unas reflexiones que me vienen al caso: me pregunto dónde estamos y hacia dónde vamos.
La memoria del siglo XX resuena en nuestro corazón cuando miramos la barbarie de las dos grandes guerras, la soledad y la injusticia que generó debe estar presente en nuestra "civilización".
La irrupción de la tecnología ha invadido todos los ámbitos conocidos, el pensamiento se ha cuantificado, la observación de cualquier fenómeno debe ir acompañada de medidas... El mundo digital ha alterado el mundo real. Cualquier cosa es susceptible de ser modificada, cualificada y alterada!
Desde el transhumanismo hasta Marte, la mirada del primer mundo va más allá del presente. mirando al futuro y olvidando, a menudo, un mundo lleno de injusticias y de dolor.
Los vacíos de este mundo van desde unas religiones, que se replantean y sobreviven como pueden, hasta un pensamiento negativista y fanático, violento e intolerante, que no puede aceptar ningún cambio en su mundo, des de el Tea Party al Yihadismo.
La necesidad de un renacer se respira por muchos ambientes, en muchos lugares, con la única evidencia que el cambio actual es inevitable e inasible, donde las transformaciones son de una magnitud impensada.

La escuela ha muerto...

Como muchas otras instituciones, la escuela ha muerto, al menos la escuela clásica.
No hay ningún centro: primero dejamos de ser el centro del universo, después el Sol dejó de serlo, actualmente estamos rodeados de materia oscura con una energía inasible...
Las instituciones clásicas dejan su sitio a nuevas organizaciones, ni las multinacionales, desarrolladas en intrincadas redes de alianzas, viven solas.
El cambio en las organizaciones clásicas es evidente y acelerado: globalización, complejidad, relativista, sostenibilidad... Términos nuevos que alteran las instituciones clásicas.
No hace mucho las cosas estaban en su sitio, se prendía en la escuela, se trabajaba en la fábrica, se rezaba en los templos.
Hoy se aprende en cualquier sitio, se trabaja en cualquier sitio y se reza... donde se quiere.
La escuela ni es ni será la vieja escuela, la nueva escuela tiene dimensiones mucho más grandes y amplias que la que tenía.

¿Dónde están los maestros?

El hombre como sujeto ha desparecido.
El hombre está en una maraña de relaciones, poderes y significados, en una red que le enreda de pies a cabeza.
Los principales sujetos de la escuela han visto alterados y desfigurados sus papeles:


¿Qué cambios vemos en el maestro de nuestro siglo?

El maestro era el referente de la verdad para el alumno, actualmente este referente está en el medio, la red y el sistema de comunicación social.
El maestro se sentía seguro en lo que hacía y la seguridad que le otorgaba la sociedad, esto ya no es así.
El respeto social del maestro era considerable, hoy está condicionado a múltiples factores que no dependen de él, que asignan valor a una tecnología externa.
Las creencias del maestro, hoy o no existen o están ocultas, y rara vez se muestran, pues el sistema escolar los suele imponer.

¿Dónde está el alumno?

No son pocos los cambios que afectan al alumno.
Sus centros de interés, sus estímulos, y otros muchos elementos han actuado como transmutadores de su esencia.
Términos como vocación han desparecido.
Todo conocimiento del alumno es relativo, sus destrezas sabe que estarán sometidas a los caprichos sociales del mercado.
La red de relaciones que establece es volátil y posiblemente poco duradera.
Muy a menudo establece una barrera con la escuela, que le hace impermeable a lo que se le pretende enseñar.

¿Y los contenidos?

Aunque muchos se empañan en planteamientos como el trivium i el quadrivium, con la mirada en la lejanía de los siglos anteriores, los contenidos están sometidos al relativismo de la sociedad.
La verdad de los descubrimientos, la investigación de los mismos, confiere una volatilidad permanente a lo que se puede creer como verdad.
No está claro qué enseñar, ¡se produce más información hoy en un día que antes en un año!
La visión de una historia basada en el poder se puede sustituir por una historia de lo inmediato, del arte, del cine o de la tecnología, y las posibilidades que se abren son un arco iris de contenidos.

Caminando hacia el futuro

Vemos que hay abiertas múltiples posibilidades, un mundo en cambio permanente.
Vamos en pasos agigantados hacia una socialización creciente.
La adaptación de la escuela al mundo moderno creo que es imposible desde posturas de verdad absoluta, creo que exige libertad, creatividad y una enorme dosis de apertura e innovación.
Sin ello veríamos como crece el autoritarismo, la centralidad y la esclavitud la vuelta a un mundo oscuro.






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